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ANESTHESIA AND ANALGESIA - VOLVER ARRIBA
En este estudio aleatorio y controlado, 64 pacientes adultos, sujetos a artroscopia ambulatoria de rodilla, recibieron anestesia espinal selectiva (AES) con 4 mg de bupivacaína hiperbárica o anestesia general (AG) con desflurano. Condujimos el estudio para determinar si la AES con pequeñas dosis de bupivacaína proporciona idénticas posibilidades de “tránsito rápido”, una permanencia más corta en la unidad de cuidados postanestésicos y egreso hospitalario más temprano, en comparación a la AG con desflurano. Los pacientes con alto riesgo de náusea y vómito postoperatorios recibieron profilaxis en el grupo AG. No se observó diferencia entre los dos grupos en las posibilidades de “fast-tracking”, o en el tiempo de permanencia en la unidad de cuidados postanestesia. La disposición para volver al hogar se logró después de 114 (31 - 174) y 129 (28–245) min (NS) en los grupos que recibieron AES y AG, respectivamente. En el hospital, los puntajes de dolor fueron significativamente menores (P < 0.001) en el grupo de anestesia espinal selectiva comparado con el grupo de anestesia general y el requerimiento de opioides postoperatorios fue significativamente mayor (P = 0.008) después de anestesia general. La incidencia de náusea postoperatoria y vómito fue 0% versus 19% en los grupos de anestesia espinal selectiva y anestesia general (P = 0.024), respectivamente. Concluimos que para pacientes ambulatorios sometidos a artroscopia de rodilla, la anestesia espinal selectiva con bupivacaína hiperbárica proporciona iguales tiempos de recuperación con menos frecuentes efectos colaterales, en comparación a la anestesia general con desflurano.
Los puntajes de riesgo para la ocurrencia de vómito postoperatorio (VP) o náusea y vómito, que fueron desarrollados para pacientes adultos, no son adecuados para los niños debido a que algunos factores de riesgo son difíciles de evaluar o, usualmente, no aplican a los pacientes pediátricos (por ej., uso de tabaco). Por consiguiente, en el presente estudio buscamos desarrollar y validar un puntaje sencillo para predecir el VP en niños (puntaje POVOC). El desarrollo y validación del nuevo puntaje se basó en datos de 4 instituciones independientes, de 1.257 niños (de 0–14 años de edad) sometidos a varios tipos de cirugía bajo anestesia general, sin profilaxis antiemética. En el preoperatorio, se registraron algunos factores de riesgo potenciales. En el postoperatorio, se observó la ocurrencia de VP hasta por 24 horas. El conjunto de datos se dividió en un grupo de evaluación ( n = 657) que se analizó usando una técnica de regresión logística avanzada, y un grupo de validación ( n = 600) que se usó para confirmar la exactitud de la predicción por medio del área bajo la curva de características del receptor operatorio. En el análisis final se identificaron cuatro factores de riesgo independientes: duración de la cirugía >30 min, edad >3 años, cirugía para corregir estrabismo, y una historia positiva de VP en niños o VP/náusea postoperatorias y vómito en parientes (madre, padre o hermanos). La incidencia de VP fue de 9%, 10%, 30%, 55%, y 70% para 0, 1, 2, 3, y 4 factores de riesgo observados. Usando estas incidencias como valores límites en el grupo de datos de confirmación, el área bajo la curva de características del receptor operatorio fue 0.72 (intervalo de confianza 95%: 0.68–0.77). Nuestros datos sugieren que el VP se puede predecir con una precisión aceptable empleando un puntaje simplificado de riesgo, de cuatro ítems.
Comparamos la recuperación postoperatoria después de anestesia con desflurano ( n = 25) versus sevoflurano ( n = 25) en adultos con obesidad mórbida (índice de masa corporal ≥ 35) sometidos a cirugía de derivación gastrointestinal vía laparotomía abierta. Después de premedicación con midazolam y metoclopramida 1 h antes de la cirugía, colocación de catéter epidural, inducción de anestesia con fentanil y propofol, e intubación traqueal facilitada con succinilcolina, se mantuvo la anestesia con 1 concentración alveolar mínima (MAC), ajustada para la edad, de desflurano o sevoflurano. Se usó fentanil IV, morfina o anestésicos locales vía epidural, y medicamentos vasoactivos según necesidad, para mantener la presión arterial en ±20% del valor basal y los valores del índice biespectral del electroencefalograma entre 40 y 60 U. Aunque los pacientes fueron anestesiados con desflurano durante un tiempo más prolongado, (261 ± 50 min versus 234 ± 37 min, media ± SD; P < 0.05, desflurano versus sevoflurano, respectivamente) y por más horas MAC (4.2 ± 0.9 h versus 3.7 ± 0.8 h; P < 0.05), la recuperación de la respuesta a órdenes y extubación traqueal ocurrió significativamente más precozmente en los pacientes que recibieron desflurano que en los manejados con sevoflurano. La escala modificada de Aldrete fue mayor en los pacientes anestesiados con desflurano al ingresar a la unidad de recuperación postanestésica (URPA) ( P = 0.01) pero no al ser dados de alta ( P = 0.47). Al ser admitidos en la URPA, los pacientes a quienes se administró desflurano tuvieron saturaciones de oxígeno más altas (97.0% ± 2.4%) que quienes recibieron sevoflurano (94.8% ± 4.4%, P = 0.035). En general, la incidencia de náusea y vómito postoperatorios y el uso de antieméticos no difirió entre los dos grupos de anestesia. Concluimos que los pacientes con obesidad mórbida sometidos a cirugía abdominal mayor en un estudio prospectivo, aleatorio, tuvieron un despertar significativamente más rápido después de anestesia con desflurano que después de sevoflurano, y los pacientes anestesiados con desflurano tuvieron saturación de oxígeno más alta al ingresar a la URPA.
La cirugía representa una oportunidad para realizar intervenciones en los fumadores de cigarrillo, que facilitarán la abstinencia de tabaco. No obstante, se ha prestado poca atención al papel de los anestesiólogos y cirujanos en el manejo del uso de tabaco. Con el fin de determinar las prácticas y actitudes de estos médicos en relación con este tema, enviamos una encuesta por correo postal a una muestra aleatoria nacional de anestesiólogos y cirujanos generales en ejercicio activo dentro de los Estados Unidos (1.000 en cada grupo). Los índices de respuesta fueron 33% y 31% para los anestesiólogos y cirujanos, respectivamente. Más del 90% de ambos grupos interrogaban, casi siempre, a sus pacientes sobre uso de tabaco, y casi todos los respondedores opinaban que los pacientes quirúrgicos deberían mantener la abstinencia después de la cirugía. La mayoría consideraban que era su responsabilidad recomendar a sus pacientes que dejaran de fumar, pero sólo el 30% de los anestesiólogos y el 58% de los cirujanos, lo hacían rutinariamente. No obstante, aproximadamente el 70% de ambos grupos desearían dedicar 5 minutos adicionales antes de la cirugía para ayudar a que sus pacientes dejen de fumar. Las barreras para la intervención incluyeron una falta de entrenamiento en lo referente a las técnicas de intervención, una ausencia percibida de intervenciones efectivas, y tiempo insuficiente para la intervención. Las oportunidades de intervención no son aprovechadas constantemente en la población quirúrgica; se requieren esfuerzos educativos dirigidos a los médicos de especialidades quirúrgicas. Durante la última década, se ha intensificado la percepción y se ha producido un incremento en la cantidad de literatura publicada sobre el reconocimiento y predicción de vía aérea difícil. Durante la evaluación preoperatoria de la vía aérea, se debe elaborar una historia y examen físico minuciosos, relacionados con la vía aérea. Se pueden llevar a cabo varias mediciones de caracteres anatómicos y pruebas clínicas no invasivas para optimizar esta evaluación. En este estudio, correlacionamos el puntaje de Mallampati modificado y algunos otros índices, con la visualización laringoscópica para identificar factores de riesgo anatómicos y clínicos relacionados con la vía aérea difícil. Recolectamos prospectivamente datos de 1.956 pacientes consecutivos, programados para recibir anestesia general que requerían intubación endotraqueal para cirugía electiva. La clasificación de Mallampati versus índice de correlación lineal de Cormack-Lehane (C-L) fue 0.904. Una clase 3 de Mallampati se correlacionó con un grado 2 de C-L (0.94), mientras que una clase 4 de Mallampati se correlacionó con un grado 3 de C-L (0.85) y un grado 4 de C-L (0.80). La evaluación del operador, realizada por medio de una escala simplificada de dificultad de intubación traqueal, mostró una correlación lineal de 0.96 comparada con los grupos C-L. Aunque existe una correlación entre el volumen orofaríngeo y la intubación dificultosa, el puntaje de Mallampati por sí mismo es insuficiente para predecir la intubación endotraqueal difícil.
Se ha reportado que la incidencia de dolor causado por la inyección de propofol es de 70%. Una nueva presentación de propofol con una emulsión de 10% de triglicéridos de cadena larga y media (TCL/TCM) se asocia con menos dolor inducido por la inyección. Nuestro objetivo fue comparar el efecto de propofol TCL/TCM sobre la incidencia de dolor versus pretratamiento de propofol con lidocaína 40 mg IV inyectado como un bloqueo de Bier. Doscientas mujeres sanas programadas para procedimientos ginecológicos ambulatorios fueron asignadas a 1 de 2 grupos de manera aleatoria, doble-ciega. El grupo LIDO recibió 2 mL de lidocaína 2%, inyectada con torniquete, 1 minuto antes de propofol 1%, 2 mg/kg IV; el grupo LCT/MCT recibió 2 mL de NaCl 0.9% con torniquete, 1 minuto antes de propofol-LCT/MCT 1%, 2 mg/kg IV. Se registraron las expresiones verbales espontáneas de dolor, movimiento de la mano, ceño fruncido, y gemido durante la inyección. La incidencia y severidad del dolor se evaluaron 30 minutos y 6 horas después de la cirugía. Se tomó en consideración el recuerdo del dolor con un puntaje > 1 en una escala visual análoga (EVA), y el dolor se clasificó como 0–10 EVA. Más mujeres reportaron expresión verbal del dolor con propofol-LCT/MCT (47% versus 24%; P = 0.0014; riesgo relativo 1.61 [intervalo de confianza 95%, 1.22–2.13]). Entre las mujeres que experimentaron dolor con la inyección, no hubo diferencia después de la cirugía en lo relacionado con la intensidad o recuerdo del dolor. En contraste con reportes anteriores, encontramos que propofol-LCT/MCT produjo una incidencia más frecuente de dolor que el pretratamiento de propofol 1% con lidocaína IV. Esto puede ser causado por la diversidad de definiciones usadas en los estudios o la ausencia de premedicación en nuestro estudio. La lidocaína IV es efectiva para suprimir el reflejo de la tos causado por intubación traqueal, extubación, broncografía, broncoscopia y laringoscopia. Investigamos este efecto de la lidocaína sobre la tos inducida por fentanil en 502 pacientes de status físico I y II ASA, programados para cirugía electiva. Los pacientes fueron asignados a 2 grupos iguales para recibir lidocaína 1.5 mg/kg o placebo (solución salina 0.9%) durante 5 s, 1 min antes de la administración de fentanil 3 µg/kg, de manera aleatoria y doble-ciega. La tos se clasificó según el número de episodios, como leve (1–2), moderada (3–4), o severa (5 o más). Los resultados del estudio sugieren que la lidocaína 1.5 mg/kg IV, administrada 1 min antes del fentanil, es significativamente efectiva para suprimir la tos inducida por fentanil comparada con el placebo (solución salina 0.9%) (218 versus 165 pacientes) ( P < 0.002), pero sin afectar la severidad de la tos ( P > 0.05). La obstrucción de la vía aérea superior constituye un reto importante para los anestesiólogos que administran anestesia general a pacientes con respiración espontánea, especialmente en anestesia a niños con hipertrofia adenoamigdalina. La colocación en posición lateral es un tratamiento sencillo para la apnea obstructiva del sueño y también, reduce la colapsabilidad de la faringe en adultos anestesiados con apnea obstructiva del sueño. En este estudio, examinamos los efectos del cambio de posición corporal y maniobras comunes de la vía aérea, como elevación del mentón y deslizamiento de la mandíbula, sobre la permeabilidad de la vía aérea (puntaje de estridor) en niños anestesiados, programados para adenoamigdalectomía. Treinta niños de 1–10 años de edad fueron anestesiados con sevoflurano. Durante la respiración espontánea de sevoflurano 5%, se registró el puntaje de estridor. Después del registro basal, se efectuó elevación del mentón y deslizamiento mandibular en los pacientes en posición supina y en decúbito lateral. Ambas maniobras mejoraron el puntaje de estridor. Adicionalmente, la colocación en posición lateral mejoró en forma dramática los efectos de estas maniobras sobre la permeabilidad de la vía aérea. El deslizamiento de la mandíbula, combinado con la colocación en posición lateral, permitió a los anestesiólogos un manejo cómodo de la vía aérea. Concluimos que la colocación en posición lateral, combinada con maniobras de la vía aérea, mejoró significativamente la permeabilidad de la vía aérea en comparación con sólo las maniobras de la vía aérea para pacientes en posición supina.
Información previa: A pesar del tratamiento farmacológico, el 70-80% de los pacientes informan dolor moderado a severo después de cirugía. Debido a que se ha reportado que la nicotina posee propiedades analgésicas en estudios realizados en animales y humanos voluntarios, los autores evaluaron la eficacia analgésica de la dosis única de 3 mg de nicotina en aerosol nasal, administrada antes del despertar de la anestesia. Información previa: Poco se conoce sobre las diferencias en los costos de prestación de atención en anestesia para las diferentes subespecialidades quirúrgicas, y cuáles factores influyen sobre los costos específicos para la subespecialidad. Los autores revisan la literatura científica sobre toma de decisiones en el manejo operativo de la sala quirúrgica el día de la cirugía. (1) Algunas decisiones deben basarse en la duración (promedio) esperada del caso programado. Otras decisiones deben usar límites superiores de predicción, límites inferiores de predicción, y otros parámetros que reflejen la ambigüedad de los cálculos de duración del caso. No se puede usar una cifra aislada para una toma de decisión apropiada, debido a que las duraciones son inciertas. (2) Las decisiones operativas se pueden tomar el día de la cirugía, basándose en cuatro prioridades ordenadas. (3) Las decisiones para reducir el tiempo de uso excesivo de la sala quirúrgica se basan en las duraciones promedio. Se precisan datos adicionales concretos para tomar estas decisiones de manera adecuada, específicamente, si hay un paciente en cada sala quirúrgica y cuáles casos están a punto de terminar. (4) Las decisiones que implican reducción del tiempo de espera del paciente (y cirujano) se basan en la cuantificación de la imprecisión en la duración de los casos, que es afectada en gran medida por las muestras de tamaño pequeño. Los estudios futuros se deben orientar hacia el uso de datos demostrados en tiempo real con el fin de reducir el tiempo de espera del paciente. Se estudió la eficacia antiemética del haloperidol usando datos de 15 estudios aleatorios publicados (1962-1988) y 8 no publicados; 1.397 adultos recibieron haloperidol y 1.071 fueron controles. Los marcos de circunstancias fueron náusea o vómito postoperatorios (1.994 pacientes), gastroenterología (261), quimioterapia (189), y radioterapia (24). El beneficio relativo para prevenir náusea o vómito postoperatorios durante 24 h con 0.5-4 mg de haloperidol comparado con placebo fue de 1.26-1.51 (número necesario de tratar, 3.2-5.1), sin evidencia de reacción a la dosis; la dosis de 0.25 mg no fue antiemética. Con 1 mg de haloperidol, el beneficio relativo para detener las náuseas o vómito postoperatorios durante 2-4 h comparado con placebo fue de 1.53 (intervalo de confianza 95%, 1.17-2.00; número necesario de tratar, 6); con 2 mg, el beneficio relativo fue de 1.73 (1.11-2.68; número necesario de tratar, 4). En gastroenterología, la dosis de 2 mg de haloperidol fue más efectiva que la de 1 mg. Para quimioterapia y radioterapia, no se pudieron extraer conclusiones. Con 4 mg, un paciente tuvo síntomas extrapiramidales. Con 5 mg, se incrementó la sedación, con un riesgo relativo de 2.09 (intervalo de confianza 95%, 1.73-2.52; número necesario de tratar, 4.4). No hubo reportes sobre cardiotoxicidad. En el postoperatorio y en gastroenterología, el haloperidol es antiemético, con toxicidad mínima. En otros marcos clínicos y en niños, no se dispone de datos válidos.
Métodos: Sesenta niños sanos, de 6 a 16 años de edad, programados para cirugía electiva, fueron asignados aleatoriamente a recibir ketobemidona (Ke) 1 mg ml-1 o morfina (Mo) 1 mg ml-1, por medio de PCA, para el dolor postoperatorio. Se registró a intervalos regulares el consumo de medicamento (µg kg-1 h-1), número de dosis de PCA, intensidad del dolor, y efectos adversos. Resultados: Los datos sobre consumo total de medicamento se basaron en 26 niños del grupo tratado con Ke y 28 del grupo que recibió Mo. Se obtuvo una diferencia no significativa estadísticamente para el consumo total promedio de ketobemidona (18.6 µg kg-1 h-1) y morfina (23.2 µg kg-1 h-1). El índice promedio de dosis (Mo/Ke) fue 0.80 y el valor de la mediana fue 0.94. Las características de los niños, dosis de carga, dosis de PCA, puntajes de VAS, y efectos adversos no mostraron diferencias significativas entre los grupos. Conclusión: La potencia analgésica y efectos adversos de la ketobemidona son similares a los de la morfina cuando se usa para manejo del dolor postoperatorio en niños.
Información previa: Usualmente, se permite que los pacientes postoperatorios de casos de un día se recuperen de la anestesia en una unidad de recuperación postanestésica (URPA) antes de ser transferidos nuevamente a la unidad quirúrgica ambulatoria. La omisión del la URPA puede reducir el tiempo de recuperación después del día de la cirugía. El ahorro en costos puede resultar de una disminución en la carga de trabajo de enfermería asociada con el tiempo de recuperación reducido. Este estudio fue diseñado para evaluar los efectos de la omisión de la URPA sobre el tiempo de recuperación del paciente y carga de trabajo y costos de enfermería.
Objetivo: Hemos evaluado estudios aleatorios, controlados, de administración de clonidina, neostigmina, antiinflamatorios esteroides y no esteroides aplicados vía intraarticular como adyuvantes a los anestésicos locales después de cirugía artroscópica de rodilla. Objetivo: Comparar las presiones del balón durante la exposición a óxido nitroso en el nuevo tubo endotraqueal pediátrico Microcuff (MPT) con manguito ultradelgado de poliuretano de volumen alto-presión baja, con un tubo con manguito estándar de cloruro de polivinilo (PVC). Objetivo: Las Guías Prácticas de la ASA 2003 para el Manejo de la Vía Aérea Difícil sugieren el uso precoz de la Máscara Laríngea y el Combitube como instrumentos de rescate de la vía aérea en la situación en que “no es posible ventilar-no es posible intubar”, cambiando el enfoque de laringoscopia e intubación a ventilación y oxigenación. Las Guías Prácticas no se proponen como estándares sino como recomendaciones. En los últimos diez años se han descrito múltiples instrumentos alternativos nuevos. El “Laryngeal Tube TM” (LT) es un instrumento supraglótico para la vía aérea, aprobado por la Administración de Alimentos y Drogas de los Estados Unidos. Se encuentra en uso en Europa desde 1999 y en los Estados Unidos desde 2002. Objetivo: El estilete “Bougie” ha estado en uso durante largo tiempo y permite la intubación traqueal en la mayoría de los casos de laringoscopia directa difícil. No se ha reportado el uso del “Bougie” cuando los rasgos anatómicos de la vía aérea alta no son reconocibles. Nosotros describimos nuestra experiencia en el manejo de la vía aérea con el “Bougie” en casos de distorsión severa de la vía aérea alta.
Anestesia regional en los ancianos: una guía clínica En años recientes, el número de pacientes ancianos que se presentan para anestesia y cirugía ha aumentado exponencialmente. La anestesia regional se usa con frecuencia en pacientes ancianos sometidos a cirugía. Aún así, el tipo de anestesia (general versus regional) no tiene un efecto sustancial sobre la morbilidad y la mortalidad perioperatoria en ningún grupo de edad; intuitivamente tiene sentido el que los pacientes ancianos se beneficiaran de la anestesia regional debido a que permanecen bajo sedación mínima a lo largo del procedimiento y despiertan con excelente control del dolor postoperatorio. No obstante, una multitud de factores influyen sobre el desenlace, como el tipo, duración e invasividad de la operación, condiciones médicas y mentales coexistentes del paciente y la habilidad y experiencia del anestesiólogo y el cirujano. Estos factores dificultan la decisión sobre si una técnica es mejor que otra y cuándo. Por consiguiente, es más importante optimizar el manejo global del paciente durante el período perioperatorio y, en la mayoría de los casos, es más importante la calidad del anestésico administrado que el tipo de anestésico. Los sedantes utilizados para anestesia regional en los ancianos deben ser de acción corta, fáciles de administrar, tener un perfil bajo de efectos adversos y un alto margen de seguridad. El midazolam, lorazepam, ketamina, propofol y dosis bajas de opiáceos se han usado exitosamente para sedación en los ancianos. El envejecimiento afecta la farmacocinética y farmacodinámica de los anestésicos locales, la composición y características de los tejidos y órganos dentro del cuerpo, y las funciones fisiológicas del cuerpo. Los cambios en la absorción sistémica, distribución y eliminación de los anestésicos locales conducen a un aumento en la sensibilidad, disminución en el requerimiento de dosis y un cambio en el inicio y duración de la acción en los ancianos. Las reducciones en la población neuronal, velocidad de conducción neuronal y distancia entre las células de Schwann, pueden llevar a un incremento en la sensibilidad a los anestésicos locales en los ancianos. Se ha demostrado que la adición de un opiáceo y epinefrina (adrenalina) es útil en el bloqueo neuroaxial central. La epinefrina también puede prolongar la duración de los bloqueos nerviosos periféricos. No obstante, se debe tener precaución puesto que la epinefrina tiene el potencial de causar neurotoxicidad isquémica en los nervios periféricos. La anestesia regional parece ser segura y beneficiosa en los pacientes ancianos; sin embargo, todos los anestésicos administrados deben ser evaluados caso por caso, y se debe prestar especial atención a las condiciones de salud del paciente, la cirugía que se va a realizar y la experiencia del anestesiólogo. Información previa: La crema EMLA (AstraZeneca Inc, Canada) (1:1 mezcla eutéctica de lidocaína 2.5% y prilocaína 2.5%) se ha usado tradicionalmente para anestesia tópica de la piel. Reportes recientes del uso de EMLA para anestesia de la mucosa oral sugieren una aplicación en la anestesia tópica para broncoscopia. La anafilaxis es una complicación poco común pero grave de la anestesia. La mayoría de las guías actuales para el manejo de la anafilaxis enumeran sólo a la epinefrina como un vasopresor para usarse en el evento de colapso cardiovascular. Nosotros presentamos dos casos de anafilaxis bajo anestesia, en los cuales el retorno de la circulación espontánea fue refractario a la epinefrina, pero ocurrió después de administrar el alfa-agonista metaraminol. Se revisan las ventajas y desventajas potenciales del uso de epinefrina en estas circunstancias, el papel de los alfa-agonistas y algunos mecanismos potenciales responsables de su rol en el manejo exitoso. Un inconveniente común del propofol es el dolor causado por la inyección y, usualmente, se mezcla lidocaína con el propofol para reducir su incidencia y severidad. Nosotros llevamos a cabo un estudio aleatorio, prospectivo, doble-ciego, para comparar el dolor causado por la inyección después de administrar dos diferentes presentaciones de propofol en 200 pacientes adultos ASA I-III no premedicados, programados para cirugía electiva bajo anestesia general. Los pacientes fueron asignados aleatoriamente a dos grupos para recibir PropofolR-Lipuro sin adición de lidocaína, o DiprivanR mezclado con lidocaína 10 mg. Se inyectaron 5 ml de la solución en estudio a una velocidad constante durante 15 segundos y los pacientes calificaron cualquier dolor o molestia usando una escala verbal de cuatro puntos. La incidencia de dolor causado por la inyección de propofol fue virtualmente idéntica en ambos grupos del estudio, y 37/98 (38%) pacientes experimentaron dolor o malestar luego de la administración de PropofolR-Lipuro comparados con 35/98 (36%) después de DiprivanR (p = 0.88). No observamos diferencia significativa en los puntajes de dolor entre los grupos (p = 0.67). 12/98 (12%) pacientes que recibieron PropofolR-Lipuro experimentaron dolor moderado o severo con la inyección comparados con 8/98 (8%) pacientes tratados con DiprivanR (p = 0.48).
Objetivo del estudio: Comparar la eficacia del alfentanil, remifentanil, y solución salina para minimizar el dolor causado por la inyección de propofol. Información previa y propósito: El rocuronio se puede administrar a los pacientes para la intubación y también, después de que hayan recibido suxametonio para la intubación. El perfil neuromuscular del rocuronio administrado después de la recuperación del suxametonio puede no ser idéntico al observado cuando el rocuronio se ha administrado individualmente. Así mismo, se midieron los efectos neuromusculares del suxametonio y rocuronio, y sus efectos sobre la presión intraocular (PIO), frecuencia cardíaca (FC) y presión arterial. Objetivo: Determinar la eficacia de una combinación de ondansetron y dexametasona en la prevención de náusea y vómito postoperatorios después de cirugía del oído medio comparados con ondansetron administrado solo. El manejo anestésico de los pacientes super-obesos se deduce de la evidencia que se ha basado en pacientes obesos o con obesidad mórbida. Nosotros presentamos el manejo y monitoreo perioperatorio de un paciente de 44 años de edad y 232 kg. de peso (IMC 70) hospitalizado para cirugía laparoscópica de bypass gástrico. La intubación endotraqueal con fibra óptica precedió a la inducción con propofol y rocuronio. La anestesia se mantuvo con desflurano y remifentanil. El desflurano fue titulado con base en los valores BIS, mientras que el remifentanil se basó en el monitoreo hemodinámico (presión arterial invasiva y HemoSonicTM). El rocuronio se administró basándose en el peso corporal ideal y recuperación de la contracción muscular. Se hizo posible la extubación segura y rápida en el quirófano utilizando agentes de acción corta conjuntamente con monitoreo intraoperatorio continuo. La recuperación en la unidad de recuperación postanestésica fue sin incidentes, el dolor se manejó con meperidina, y después de 5 horas, el paciente fue dado de alta al pabellón quirúrgico. Durante la noche, se continuó la oxigenoterapia y monitoreo de SpO2. No se registraron episodios de desaturación. El dolor se manejó con goteo IV de ketorolaco y tramadol. Información previa: Un estudio reciente que usó los datos de eventos adversos ocurridos en Florida encontró un riesgo incrementado de mortalidad en los consultorios comparados con los centros de cirugía ambulatoria. Una limitación de los datos de eventos adversos en Florida es la ausencia de una recopilación uniforme del número de casos. Objetivo del estudio: Evaluar la técnica operatoria costo-optimizada para histerectomía laparoscópica ambulatoria en un centro de cirugía ambulatoria rural, fijándose en la estadía hospitalaria corta y sustitución de instrumentos laparoscópicos desechables costosos por técnicas quirúrgicas estándar. Nuestra primera experiencia en el establecimiento de un servicio de histeroscopia ambulatoria motivó una revisión de la literatura, debido a un índice de fracaso inaceptablemente alto. Se llevó a cabo una revisión de la literatura para establecer los índices de éxito aceptados y razones para el fracaso y evaluar la evidencia de algunos protocolos analgésicos a través de estudios aleatorios controlados. Los datos sugieren que el procedimiento es aceptable para la mayoría de los pacientes, con un índice de culminación exitosa por encima del 90% y que el uso de analgesia puede incrementar el índice de éxito. Los protocolos analgésicos estudiados fueron de antiinflamatorios no esteroides, bloqueo intracervical, bloqueo paracervical, bloqueo transcervical, y analgesia tópica. Los fracasos se deben predominantemente a dolor, estenosis y pobre visualización. Objetivo: Revisar la literatura reciente referente a resultados adversos y mortalidad asociada con la cirugía de consultorio. Información previa: La cirugía de consultorio se ha convertido en un método importante de prestación de atención en salud, pero existe controversia sobre su seguridad y acerca de cuáles médicos deberían realizarla. Varios estados ya se han preparado o lo están haciendo para promulgar legislación que regule la cirugía de consultorio.
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